Caminar sobre las huellas de otras personas en la arena. Porque siempre me llevan a algún lado.
Observarte detrás de una catarata en el Norte.
Bailar bajo el agua para alargar mi estadía en ese lugar de nunca jamás.
Disfrutar es perder la noción de cuándo termina el mar e inicia el cielo azul absoluto, en ese momento: el horizonte es mío y no paro de mirarlo. Como dice Marchena, ser soberana de dos inmensidades: Mar y Cielo.
Hacer eterno ese momento. Y que no muera nunca y que viva siempre en mi.

Una vez más: vos recordás muchas cosas, demasiadas. Para que ahora mismo inicie todo.