jueves, 25 de julio de 2013

Los gestos de la vida

Hoy la vida me puso frente a un collar que me regalaron hace 22 años, a pocos meses de haber nacido. Cuando lo ví, recordé el propósito de ese regalo (que me contaron años después). Era de parte de una pareja de extranjeros que me conocieron cuando yo aún no sabía hablar y era justamente un collar para que me sirviera toda la vida y siempre tuviera algo con qué recordar el cariño que me tuvieron en ese momento. 

Definitivamente el gesto va más allá de lo material. Nunca volví a ver a estas personas y hace poco me enteré que ambos fallecieron de viejos después de una vida bien vivida. Por eso, hoy escribo para honrar el gesto y contarle a la vida que sí les recordé cuando vi el collar, tal y como ellos lo habían deseado allá por los años 90. 

Esto me hizo preguntarme: ¿Cómo perdurar en la memoria de las personas cuando ya no estamos? 


Definitivamente son los gestos los que marcan a las personas. Hace un año por ejemplo, yo cambiaba para no volver, sin retorno. Y ayer justamente, celebré la vida gracias a la terquedad de una persona y gracias a esta frase de una de sus canciones que me cayó perfecta: qué tarde vienes a confesarme que yo era justo lo que soñabas. 







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